martes, 7 de mayo de 2013

TRABAJAR




Trabajar es la fuente mayor de felicidad del hombre, imagen de Dios creador. No sé la razón, pero nadie quiso hacer un comentario, quizá por demasiado sabido. Pero tengo la impresión de que trabajar para muchas personas no es fuente ninguna de felicidad, sino de todo lo contrario. lo cual es un grave error Yo disfruto mucho mi trabajo, decir misa, confesar, atender personas, escribir, leer.
Hice recientemente un viaje a Bávaro por tramos de carreteras muy nuevas, muy cómodas, hechas, ¿quién lo diría?, con el trabajo del hombre. Vi nuevos y bellos edificios, hechos con el trabajo del hombre.
La tierra es bella, bellísima, es fruto del trabajo de Dios. Después nosotros, hijos amados de Dios, semejanza suya, hemos seguido llenando la tierra de cosas bellas, útiles, con nuestro trabajo embellecemos cada día la tierra, somos continuadores de la obra de la creación de Dios. Todos somos creadores, artistas, que durante siglos hemos acrecentado la belleza del mundo con nuestro trabajo.
Miguel Angel puede contemplar complacido la Piedad que acaba de tallar con su trabajo en el mármol escogido por él en la cantera. Antes, otros con su trabajo debieron cortar el mármol trasladarlo y ponerlo en la posición requerida. También ellos fueron artistas en su trabajo. Tienen todo el derecho del mundo para sentirse felices. Todo el que hace algo con sus manos, o su voz, o su mente, esta enriqueciendo el mundo, por pequeño que sea eso que produce.
Quien permanece cuadruplégico en una cama, con un mínimo de conciencia, de razón, articulando alguna palabra, está llenando un vacío con ese resto de trabajo que hace. A causa de él, la tierra es más hermosa. Desde lo más excelso a lo más mediocre discurre lo existente, y todo es bello, el brillo de las estrellas en la noche y la ignorada piedrecita al lado del camino que nadie ve. No importa lo que hagas, antes no estaba y ahora está, está ahí gracias a tu trabajo.
Si sucede que no tienes conciencia de ello y crees digo tonterías, pregunta a quien no tiene manos cuanto daría por tenerlas y poder tocar su cara, aunque solo fuera eso. Si no sabes valorar lo que haces, sea cual sea tu trabajo, pierdes las satisfacciones más hondas de la vida.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En particular, encuentro muy importante la precisión de que es necesario saber valorar el trabajo propio. Creo que uno de los elementos que más conspira en la sociedad actual es tratar de estandarizar las habilidades y competencias que requieren ciertos trabajos. También el hecho de que la finalidad de trabajar sea presentada como una finalidad meramente mercantil. Pero bueno, afortunadamente hay personas que encuentran motivaciones más poderosas para trabajar y así iluminan a la humanidad, quiero aprender con ellas.
Gracias una vez más Marciano, un abrazo desde La Habana, Rosa

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con usted, padre. Nuestro trabajo tiene belleza, lo sepamos o no.
Gracias por sus sabias y amorosas palabras.

Zaidy.